Carlos Giménez (I) Obra Autobiográfica

El cómic español no llegó a a gozar de buena salud a nivel autoral, hasta el fin de la dictadura de Franco, la tan ansiada transición política. El autor de cómic medio hasta entonces había sobrevivido (o mejor dicho malsobrevivido) en agencias de cómic “en serie”, trabajando con guionistas que ni siquiera conocía, muchas veces en series que ni siquiera le gustaba, por cuatro perras y sin acreditar su trabajo a pie de página.
Esta situación se daba casi exclusivamente en el cómic “serio”, mientras que la mayoría de autores de humor infantil vivían una era dorada, con gran cantidad de revistas en el mercado y todo el trabajo que querían, mejor remunerado y sobre todo más reconocido.
Son los casos de Francisco Ibáñez (mortadelo y Filemón), Josep Escobar (Zipi y Zape, Carpanta), Martínez Schmidzt (El profesor Tragacanto), Peñarroya (Don Pío), Vázquez (Anacleto, Las Hermanas Gilda) o Bernet Senior (Doña Urraca).

En muchas ocasiones estas historietas contenían una carga social bien disimulada bajo una gruesa capa de humor y aparente inocencia, sobre todo gráfica, que parecía pasar por debajo de la voraz tijera de la censura. Curiosamente, los tiempos dorados de los “tebeos” correspondían a los tiempos más negros de la historia de España en el siglo XX: La postguerra. De los mejores ejemplos que tenemos es el de Carpanta, de Josep Escobar, en el que se retrataba desde, filtrada por el prisma de la comicidad, una época en la que el hambre asolaba el país, existían las cartillas de racionamiento y el estraperlo era una de las actividades más perseguidas. Triste situación la de un país cuando su gente necesita “camellos” de pan.

Carpanta

Eran tiempos en los que por lo que valía un tebeo uno se iba al cine, compraba pipas y aún le sobraba para una caña. El tebeo, aparte de no pasar por el aro del oscurantismo cultural que imponía el régimen (cito a Ethan Coen: “Ya sabe, es para críos”), era el medio ideal para mantener ocupada la mente del ciudadano, sobre todo el de los niños, con sus dosis de humor ante la desesperante situación que ofrecía el país. Otros tebeos, promocionados por el régimen como “Roberto Alcázar y Pedrín” gozaban de una salud envidiable, pues el fascista investigador de tan evocador apellido estaba destinado a ser modelo de comportamiento para los niños. También otros personajes como “Capitán Trueno” o “El Jabato” impartían los valores heredados de los Reyes Católicos y Don Pelayo, siendo los personajes fieros luchadores contra la “Amenaza Sarracena”.

Vineta1

Pero durante el tardofranquismo y la transición surgió una hornada de autores valientes y rabiosos que, tras años de silencio forzado por lo ingrato del trabajo anónimo en agencias, aparte de lo peligroso de mostrar tendencias políticas no afines al régimen, empezaron a hablar alto y claro a través de sus viñetas.
Hablo en especial de CARLOS GIMÉNEZ, Que durante tres décadas ha ido mordiendo el culo del sistema desde la izquierda más radical y aún hoy refrescándonos la memoria acerca de los acontecimientos que marcaron, más para mal que para bien, el país y más concretamente su Madrid natal.

Autor 11

PARACUELLOS

Carlos Giménez (Madrid, 1941) nació en una humilde familia, de padre republicano que murió siendo él un crío. A la muerte de éste y dada la mala salud de su madre, pasó toda su infancia en varios internados de “Auxilio Social”.
Sobre ésa época de su vida versaba la obra que le hizo famoso tanto en españa como en el resto de Europa, “Paracuellos” (1977), que le debe el título al Hogar en el que estuvo recluido la mayor parte de esos 9 años.

Catalogo 18

En la serie (consta de cuatro álbumes hasta el momento) narra en muy diferentes tonos anímicos, a saltos entre la comedia y el drama más desgarrador, los años que pasó interno en los hogares de Paracuellos del Jarama y García Morato.
La represión, el hambre, los castigos más crueles eran el temario de las escuelas-hogar de “Auxilio Social” y son desgranadas sin piedad anécdotas que ponen la piel de gallina.
Vemos impotentes cómo esos pobres críos pasaban hambre y sed. Cómo guardaban los chuscos de pan duro para usarlos como moneda de cambio o para almacenarlos y darse una atracón en Navidad. O la descomunal paliza que les dieron a Carlos y a un amigo suyo porque los pillaron durmiendo en la misma cama después de un atracón de pan duro y contarse unos cuentos. “Los impuros”, les llamaban las monjas del demonio.

En “Paracuellos” se da uno cuenta de que Carlos Giménez sabe contar historias al ver que estas se desarrollan con fluidez en una composición de páginas tan sobria que no hay ni siquiera “calles” entre las viñetas. En los sucesivos tomos el diseño de página se fue actualizando, por eso destaca la sencillez del planteamiento narrativo de las primeras historietas.

BARRIO

A los 14 años salió de la vida de los internados para volver a su barrio, donde encontró trabajo como aprendiz en un taller de cerámica.
De esa época nos habla en su segundo álbum autobiográfico, “Barrio”. Es una tan emotiva como “Paracuellos”, pero suaviza el tono de la narración a una tragicomedia de tintes más nostálgicos, ya que si bien el país no estaba en su mejor momento, ése era el mejor momento que había conocido, la libertad.

Catalogo 20

Las aventurillas de poca monta de los amiguetes del barrio, el jefe, los primeros pitillos se mezclan con la memoria de la represión policial del régimen, el oscurantismo cultural, y la doble moral en una combinación más ligera que en “Paracuellos” pero igualmente refrescante para la memoria.
En “Barrio” nos cuenta el primer día que pasó en casa de su madre después de salir del “Hogar” y de cómo se atracó de todo lo que tenía en la nevera su madre (poquita cosa, por otra parte, gajes de la postguerra) porque en el “Hogar” sólo comían garbanzos y además no sabía leer el reloj porque no tenían relojes en “Auxilio Social”.
También cómo el padre de la Pepi, que era un hijoputa, la dejó preñada y se la llevó al pueblo. O el Poli, que era un ñarra con una boina y nunca decía a nadie su nombre porque era tan feo que parecía una venganza.
Recientemente Glénat ha publicado la segunda parte de esta obra, que comentaré tan pronto como la devore este fin de semana.

Barrio201

LOS PROFESIONALES

Carlos Giménez comenzó su carrera profesional en 1959 en el estudio de Manuel López Blanco, donde realizaba historietas para la agencia Ibergraf.
Sus primeras series en el estudio fueron “Drake & Drake” y “Buck Jones”.
Más tarde forma estudio en Madrid con Esteban Maroto y Adolfo Usero.
Viaja a Barcelona para incorporarse a la agencia Selecciones Ilustradas, de Josep Toutain, que más tarde fué el artífice del Boom de los años 80 con publicaciones como Creepy, 1984 y Comix Internacional.
De la época que pasó en Selecciones habla en los tres álbumes de la serie “Los Profesionales” y el último de la serie que se tituló “Rambla arriba, Rambla abajo”
Catalogo 16

En la obra da un repaso a la colección de descacharrantes putadas que se hacían los dibujantes en el estudio, como al pobre Josep Mª Abé (Por Beá, autor de “Historias de la taberna galáctica”), que se incorporó con 14 años al estudio como aprendiz y le hicieron creer que tenía que venir un boxeador a pegarles una paliza a los novatos para que se fueran acostumbrando a la durísima vida del dibujante.
También cuenta sobre las revistas de pin-ups que Redaños se llevaba del archivo de Gonzalo González (Por Fernando Fernández, autor de “Drácula”, seguramente la mejor adaptación del mito en cómic) y se las devolvía llenas de manchas “de café”, decía. Hasta que Tony Tano se trajo su detector de mentiras.
Esta es una obra imprescindible, una comedia coral con multitud de personajes que siempre tienen algo que contar, hilarante hasta la lágrima, en las antípodas de sus primeras obras autobiográficas, aunque no está exenta de la inevitable aunque ligera carga social que como cronista le imprime.
Los Profesionales 1

Todas las historias de las series “Paracuellos”, “Barrio” y “Los profesionales” son completamente reales y vividas por el autor.

CONTINUARÁ

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~ por nubus en Domingo 9 abril 2006.

4 comentarios to “Carlos Giménez (I) Obra Autobiográfica”

  1. Leí paracuellos en algún momento de los 80, y claro (siendo yo bastante niño), no sólo no terminé de comprender el mensaje, si no que le cogí bastante coraje al “hogar” del infierno.

    No tenía ni idea de que eran experiencias reales de Giménez.

  2. Interesante, como la novela histórica pero en comic… No había oido hablar de esto y gracias a tí hoy soy un pelín más culto jeje

  3. Dicen que no te acostaras sin saber nada nuevo no? o si? Nada gracias como dice abaddon por culturizarnos un poco.

    Gruñi!!!!!!!! 🙂

  4. A mi siempre me encanto Carlos Gimenez(y no es porque me llame como el).Hace muchos años herede un par de comics de mi hermano dibujados por este hombre,los de “Los profesionales”.Años mas tarde me comence a comprar algunas obras como las de “HOM”,”Koolau el leproso”,”Romances de andar por casa”…,pero sin duda lo que mas me gusto de este hombre fueron “Los profesionales”

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