Váyase usted a la…

Hace unos días, en una de mis compras nocturnas al Opencor, tuve una breve conversación con la encargada del turno que me hizo reflexionar acerca del trato que se dispensa al cliente y, por extensión, al prójimo sea cual sea su status en la cadena comercial.

Compro regularmente en este supermercado desde su inauguración, y sí, ya sé que son El Corte Inglés, ya sé que son caros y que normalmente de cinco cosas que buscas una no la tienen. Que siempre podría comprar en el paqui, pero es que ni de eso tengo tiempo porque éste cierra a medianoche, y a esas horas aún me quedan unos cuantos pares de cosas que hacer (amén de ser tanto o más caros que el Open, con la ventaja de que los paquis se saltan a la torera la tontísima normativa de no vender bebidas espirituosas pasadas las 11 de la noche, sobre eso ya escribiré en otra ocasión que también tiene su miga), de modo que podéis censurarme por engordar las arcas de estos derechones explotadores, aunque sea con mi simbólica barrita de pan (carísimo, ande vamos a llegar!) y alguna tontería para llevarme a las muelas (marca El Corte Inglés, más baratica aún a costa de la flagrante extorsión que ello supone a los proveedores de producto bruto).

Venga, ya está…no me voy más por las ramas, que tengo tendencia a ello y no precisamente por estar absolutamente convencido (que lo estoy) de que nuestra especie (la humana, no la gilipollas aunque suene redundante) desciende del primate.
Vaya… ya me estaba subiendo a la parra otra vez. Dejemos también las aseveraciones evolutivas, que no quiero que la Iglesia Católica, Apostólica y lo que sea -que es muchas más cosas que me guardaré- se me mosquee, que ya andan revolucionaos con el asunto de la contribución a la Sagrada Institución en las declaraciones hacienda.

El caso, a ver si me centro de una vez, es que desde hace más de un lustro voy con regularidad a hacer mis compras “de urgencia” al Opencor y por supuesto conozco de algo más que un “hola” a prácticamente todo el personal del local. Incluso me sé sus rotaciones horarias y hasta quién me va a poner el pan más tostado o a quién puedo pedirle que me mire en el almacén si quedan pepinos, que parece que se les han terminado.
Por supuesto, ellos también me conocen a mí y nada más entrar me preguntan por el perro, me señalan la panadería por si han de acompañarme (y así se ahorran escuchar el impertinente timbre) o se maravillan de lo que me resaltan las orejas cuando me corto el pelo.

Pero hay un detalle que me mosquea.
Me llaman de USTED. Incluso han llegado a calificarme de SEÑOR. Y peor aún, de CABALLERO.
Y podéis creerme: Jamás he ido al super con armadura, y menos con corbata (tengo la teoría de que limita el riego sanguíneo al cerebro, así va el país con tanta corbata tomando decisiones).
Siempre, siempre les recuerdo a los veteranos y les hago saber a los nuevos que no quiero que me llamen de usted, y mucho menos me pongan títulos que no tengo, como señor, caballero o Su Sabia Eminencia.

Su respuesta: “Son las normas”. Alguno se extiende algo más contándome que “han tenido problemas por saltarse las normas de trato al cliente” o incluso que “un fulano les pidió el libro de reclamaciones porque una cajera le tuteó”. Tremendo.

Aunque yo insisto. Soy mejor cliente que cualquiera que venga de paso (que es normalmente el objeto de este tipo de establecimiento) y si mi deseo es que se me tutee, pues se me tutea siempre y cuando la confianza no vaya acompañada del derecho a cubrir al personal de lametones, lo cual amén de inapropiado, sería más bien antihigiénico.

Porque a ver… que no es porque me pesen los años (que ya empiezan) y el tuteo me haga sentir más joven ni nada de eso.
Es que no quiero formar parte de la hipocresía que supone el dispensar un trato protocolario hacia alguien de cuyos muertos te estás acordando para tus adentros o que, por contra, te cae bien hasta el punto de intercambiar chascarrillos que te animan las últimas horas de curro. No es de recibo, en serio.
He visto gente hablar por teléfono con todo respeto, con “ustedeo” (si tal palabra existe, que me da que no aunque salga en google), con reverencia, pompa y corrección castrense hacia un cliente y la siguiente palabra después de “adiós”, una vez colgado -casi siempre- el teléfono, ha sido “cabrón”.

Que vale, que son las normas, que tu jefe se cabrea cuando tuteas a alguien a quien él está “ustedeando”, que eso marca la distancia entre cliente y proveedor, que le recuerda al cliente (y al currante raso) quién manda, que es, en definitiva un forma de (asquerosa) segregación clasista hábilmente encubierta en forma de corrección formal y sana costumbre.

Al fin y al cabo la forma no esconde la intención, de manera que aunque suene mejor a según qué oídos, es exactamente lo mismo decir:

“Eres un hijo de puta”

que

“Caballero, me consta que su madre de usted es un zorrón de amplísimo calibre, lo que le convierte a usted en un hijo de la grandísima puta”.

Quedará más formal la segunda opción, pero en realidad no deja lugar a dudas acerca de la intención, mientras que la primera opción es mucho más parca en lenguaje escrito pero a su vez más rica en matices, así que según el tono y la expresión facial con que se pronuncie, puede entrañar desde la más profunda acritud hasta la más cálida amistad. En la ambigüedad está la necesidad de hablar mirando a la cara. Viva pues.

Es más… podría incluso hacerse la prueba de escribirle una carta a Don Juan Carlos I, Rey de España y Familia con el siguiente texto:

“Sus Majestades Don Juan Carlos y Doña Sofía de Borbón:

Quisiera hacer notar, como súbdito, compatriota y, por último, amigo preocupado por su imagen pública, que la sensación que dan sus vacaciones, viajes, actividades diarias y su compensación económica por las mismas, es la de que ustedes -pluralización que engloba a todos sus familiares cercanos, lejanos vivos y difuntos- gustan de ocupar su tiempo aliviando el picor de sus genitales en un sofá de piel que cuesta tres veces el sueldo de uno (o más) de sus súbditos, y esto nos sugiere que fueron alumbrados y acaso educados por una o varias señoras de dudosa moral cuyo puesto en la cadena económica estatal se establecía en los aledaños del Nou Camp o acaso en la calle de la Montera, si es que la susodicha tuviese más vinculación al palacio de la Zarzuela que al de Pedralbes.

No quisiera despedirme sin felicitar a sus hijos de ustedes por romper la cadena endogámica que ha hecho de ustedes lo que son y lo que sus súbditos perciben, ya sea en silencio o abiertamente.

Suyo afectísimo:

El abajo firmante”

Formal, eh?
Pues en realidad estaría diciendo lo mismo que una nota escrita en una servilleta del bar, colada en el correo de la Zarzuela (franqueada, eso sí, no vayamos a defraudar al estado y a la muy solvente Institución de Correos y Telégrafos) con la leyenda:

“Juanca:

Tú y los tuyos tenéis fama de ser una panda de gandules hijos de puta y además unos taraos genéticos.
Enga, ven a hablarnos de crisis cuando te paguemos el sofá del Felipín.

Un besito”

No diré nada de la zafiedad de esta nota, propia de alguien que ha aprendido a hablar y a escribir en la calle.
Pero coño! si quiere decir lo mismo!
Diferencia: Si pronuncio la primera carta en voz bien modulada y vistiendo y calzando de ministro, la Zarzuela convoca un pleno extraordinario para que me retracte de mis afirmaciones (que son en realidad suposiciones).
Si pronuncio lo segundo vistiendo vaqueros y camiseta, incluso desprovista de toda leyenda antimonárquica, me cae un paquete asín de gordo.

En fin… Podría cargar contra el país en que vivimos, tan lleno de protocolo, rancias costumbres y simpatía por el sabor del trasero ajeno, pero es que no. Es que es condición humana el dispensar un trato hacia el prójimo de manera tan poco espontánea por exigencias de la corrección de formas.

A todos los que hayan terminado el ladrillo:
Que Dios les conserve el ocio por muchos años, o lo que es lo mismo…
Es que no tenéis nada mejor que hacer?

Hala, hasta otra.

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~ por nubus en Lunes 28 julio 2008.

12 comentarios to “Váyase usted a la…”

  1. Como comnetario decirte dos cosas. La A/ que desgraciadamente el tema Opencor está superexplotado en el mundo blogoide y 2/ que muchas zorras con o sin hijos son autoras de blogs donde se dedican a calentar cremalleras de la zona central del cuerpo como aquel que tira la caña al río para pescar un par de truchas.

    No se me ofenda usted, pero un estilo literario con menos perífrasis, más concreto, con un formato de letra más grande y de una duración aproximada de 2:46 (que es lo que la vista aguanta sobre el monitor) son muy recomendables.

    Saludettes!

  2. Y bueno… El Opencor, para bien o para mal forma parte de mi vida cotidiana y es uno de los pocos sitios donde todavía pueden llegar a cabrearme por una chorrada (que al fin y al cabo de chorradas está hecho el 90% de este blog, siendo el 10% restante los muy abandonados artículos sobre comics y arte).

    Cabreos razonablemente fundados, don Peter, Señor Psych (elija ustez el trato) ya me llevo bastantes en el resto de mi quotidiania delirante (parafraseando a Miguelanxo Prado) entre clientes recalcitrantes y demás fauna telefónica.

    De modo que tarde o temprano le iba a tocar al opencor.

    Quizá tengas razón (dejémonos de ustedeos, si te parece, que me rayo) en el tema de la letra, es bien pequeñuela, pero es que esta plantilla me parece molona y como uno, de esa mierda de edición CSS está más pez que rodolfo langostino (que vale, que no era un pez, pero me la suda porque hace calor) pues… no sé… lo mismo habría que ir pensando en cambiar de plantilla.
    Lo malo es que me da más pereza “mudarme” que a tí leer un ladrillo de dudoso interés escrito en letra de pitiminí (dios, que palabro horrendo).

    Y ofenderme! Porcristonuestroseñoramén! Es difícil ofenderme por una crítica a mi estilo “literario” dado que no me considero literato ni por asomo.
    El estilo rimbombante es parte del personaje. Porque por mucho que lo que aquí escribo sean vivencias reales unas veces o verdades como los cojones del lute otras, NuBus, aquí en la blogosfera que dicen los modernos es eso. Un personaje. Puede que un personaje un poco odioso, pero ya me está bien.

    Si acaso ya le preguntaré al verdadero NuBus si se ofende, pero me da a mí que no.

  3. Tampoco se moleste usted, que eso de los cambios de plantilla suele crear muchos problemas de organización a posteriori.

    El zoom existe, se lo puedo garantizar. Y los miopes agradecemos ese invento como si fuera una lluvia de maná en medio de un desierto de arenques.

  4. Pues la verdad es que, como cajera que he sido durante muchos años (antes de que me cambiaran a reponedora matutina xD), yo trataba a la gente como ellos querían. A la gente mayor suele gustarles mas que les trates de usted, mientras que los jóvenes y relativamente jóvenes prefieren que los tutees. Si alguien me pedía que lo tuteara, sin problema, y al revés lo mismo. Tampoco era ninguna norma el tratar de usted…eso si, como clienta prefiero que me tuteen, q eso de señora…. :(((((

  5. esto es una puta mierda como su nombre lo indica.
    el texto es una puta mierda porque no hay ni una puta rima como se nota que sos de calahorra y ademas se notaque no sois raperos
    ESTOSI ES UNA RIMA:
    espadas de madera rotas contra una pared una red que enbuelbe a un bebe desde antes de naer atado obligado a ser adulto en su ñiñed

  6. Ey, ey, eyyyy, Marcelino! qué molón que eres, compadre!
    De Calahorra no soy (la muy noble, antigua y leal ciudad de calahorra, nada menos!)
    Me puedes señalar en el mapa dónde está Calahorra con la misma facilidad que haces rimas sin rima?
    Eres un puto innovador, tio! Rimas que no riman! Aprende, Machado!

    Bueno, tio! a seguir tan guay y cuídate este desfdiado, eh?

  7. que cagada de rimas marcelino no me extraña que el rap no progrese mas alla de los cuatro resentidos que lo oyen….jejejejun saludo

  8. Usted es un hijo de puta.
    En su blog se ve que es tarado semianalfabeto.
    Un saludo afectisimo.

  9. hay tantas cosas que deberían cambiar de nuestro lenguaje para que no tubiera contenido clasista, discriminatorio o despectivo… escribes de puta madre, a ver si escribes más (cuando puedas, claro) =)

  10. Mira listillo, si no te gusta que te llamen de usted y que se de un trato correcto al cliente te vas a comprar al chino de la esquina, que no te hable porque no te entiende una mierda.
    Que sepas que si hay que llamar de usted a un cliente no es porque nos guste, sino porque es la política de la empresa y como un superior de los muchos que se pasean por la tienda, tanto de día como de noche sin que se les descubra, escuchan que se esta tutando al cliente te cae una sanción disciplinaria que te cagas, una de no te menees para que te entere.
    Lo dicho, si te jode mucho el trato que se da al client en nuestras tiendas te vas a dar por culo a otro sitio, que pa una mierda que compras nos ahorramos el verte el careto

  11. Bueno, qué cabreo has pillao, majo! Al menos firmas con tu nombre (que es el mismo que el mío, tanto gusto).

    De tu comentario puedo deducir algunas cosas:

    1- Muy a gusto con tu curro no estás. Yo tampoco con el mío, menos siendo autónomo. Pero… quién lo está?

    2- Estás tan poco a gusto con tu curro que no te das ni puta cuenta de que estoy cagándome en la política (estúpida) que os imponen en vuestro puto puesto de trabajo. Toma un poco de tila y relee. O mejor, no hace falta.

    3- Por la ausencia de faltas de ortografía, quisiera pensar que estás lejos de ser un iletrado como los que suelen comentar aquí con insultos y solpapolleces (no os cortéis, me divierte un rato largo), e incluso puede que tengas hasta estudios, lo que me hace pensar que eres uno de tantos que tiene la titulación de adorno mientras se pudre en un puto opencor. No te lo tomes mal, de alguna manera habrá que pagar el alquiler aunque sea metiéndole la lengua en los gallumbos al boss. Lo siento por ti porque parece que muy a gusto con tu trabajo no estás.

    Además, iré a comprar el pan donde me salga de los reales cojones, y si por casualidad tienes que verme el careto, te jodes, lo ves y me recibes con una sonrisa de oreja a oreja. cuando me vaya, te metes en el almacén y te cagas en mi puta colección de padres, le echas un polvo a tu parienta y te quedas tranquilico.

    Puede que te parezca listillo, petulante, odioso, prepotente, cínico… puedes continuar tú si quieres. Me da igual. Caer bien a todo el mundo es de hipócritas.

    Como no lo soy, me voy a permitir la libertad de decir que eres un puto amargao que responde perfectamente a la descripción de empleaducho medio de cara al público.

    Todos nos hemos de joder, si no no nos pagarían por ello. Por lo tanto, jódete y curra, majo.

  12. He leído la entrada y me ha hecho mucha gracia (he llegado de rebote poniendo ustedear en Google, lo que no sé es que hacía yo buscando ustedear en Google). Me encanta la ironía fina con la que expones el tema. Pero luego llegan los comentarios. El primero de uno que critica tu estilo, y pienso “¿por qué hay tanto envidioso amargado cuya única satisfacción es, de forma anónima siempre, hacerle saber al mundo que lo hacen mal?”. Pero aquí va el de la próstata y le contesta de buen rollo.
    Luego escribe otro envidioso que dice ser del OpenCor pero que en realidad no es más que un iletrado que sabe poner tildes pero sin inventiva.

    Macho, ameba o pajarico sin plumas (todo esto te lo digo a ti, nubus), aunque puedo equivocarme porque sólo he leído esta entrada, lo haces muy bien.

    Un saludo a todos los amargados que lean esto y se cabreen. El señor les ama a todos (ustedes).

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