La golondrina, la mierda de vaca y el gato traisionero

Buenos días hermanos míos en la fe.
He pensado que para empezar el día con cara de buena persona, nada mejor que orientaros en vuestro largo caminar por la senda de la vida contándoos una aleccionadora fábula sobre la amistad, el cariño y, por qué no decirlo, la cacota. Prestad atención, amiguitos, y vosotros también que estáis en vuestras casas:

Una bandada de golondrinas se preparaba para migrar a aires más cálidos, puesto que llegaba el invierno. Pero una de ellas, toda chula y ufana, se quedó en el sofá fumándose un flai y tomándose un güisqui. Sus amiguitos le decían: “Levanta el culo, y tira parriba, que te va a pillar la rasca y se te van a congelar las alas” a lo que la golondrina respondía: “anda, iros a tomar por saco, que voy toa siega. cuando me baje la pájara ya sus pillaré”. Así, la golondrina se quedó en el sofá con el medio jamacuco y cuando despertó, con un resacón de la leche, exclamó: “Otia puta! que me he sobao!” Y echó a volar, sin ni siquiera pintarse, esperando que sus amiguitos se hubieran parado en el putiferio aquel que había por Marrakech, donde ya empezaba a hacer calorcillo, y ahí les alcanzaría seguro pues era parada obligatoria, que había ahí unas pájaras que quitaban el hipo y hasta el dolor de juanetes.
Pero… Ah, insensata! Con tó el sebollón se había columpiao demasiado y fuera hacía un frío de la jostia, conque tal como dijeron sus amiguitas sus alas se empezaron a entumecer. Cada vez le costaba más mover las alas! Perdía altura! Poooobre golondrina! Adonde le habían llevado las drongas sino a una muerte segura! La golondrina cayó finalmente al suelo donde panza arriba esperó pacientemente la muerte. bueno, pacientemente no, que se había dejado el chinolo ful con las prisas y llevaba una asfixia que no te digo ná.
A punto estaba de morir cuando una vaca que pasaba por ahí, sin reparar en la moribunda golondrina plantó un peaso tordo, vulgarmente conocido como cacho mierda, que sepultó a la golondrina. Con el calorcillo de la hez, la golondrina se sintió revivir y tal fue su euforia por haber burlado a la parca que exultante de felicidad empezó a cantar como sólo las aves saben hacerlo: “pirripipí pirripipí, qué de puta madre se está aquí!” Pero hete aquí que un gato, atraído por los cantos de la golondrina, se acercó al truño, la miró con ojos tiernos, la cogió dulcemente con sus patitas, la sacó del mierdón, la lavó con cariño… y se la comió!
Esta fábula no tiene una moraleja, sino tres:

-No todo el que se caga en tí te querrá mal
-No todo el mundo que te saca de una mierda va a ser tu amigo
-Si estás a gusto entre la mierda… cállate.

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~ por nubus en Jueves 7 octubre 2010.

3 comentarios to “La golondrina, la mierda de vaca y el gato traisionero”

  1. explain. and im not talking about the post.

  2. fulgurante regreso…

  3. Jaja, dos entradas leídas la misma mañana de domingo y dos sonrisotas. ¿Pero dónde se ha metido el autor de estas cosas? La última entrada por lo que veo fue en octubre de 2010, después de más de un año sin escribir.

    Te he agregado a favoritos o algo así, he cambiado de navegador y no termino de saber qué botones he tocado, pero escribe algo.

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