Si Amor fuese palabra esdrújula.

•Viernes 10 octubre 2008 • 8 comentarios

Dame tu estupendez y un pergamino, siendo el acusado la latita de atún que dejé en tu mesita derecha, aquella que sin evitar subir la lavadora por el ascensor de servicio andaba dando tumbos al filo de los estornudos de un perro atorrante, que sin oficio ni otras consideraciones posteriores, untaba paté de moscas en las magdalenas de tu desánimo.

Ten en cuenta, sin embargo, que es necesario que indagues con ahínco acerca de la superpoblación de calcetines de rombos en aquellos aciagos días en que las industrias conserveras conservadoras conservaban a los conversos entre largas conversaciones. 
Cosas de la involución, supongo, aunque no estoy del todo seguro de que sea un aye-aye en celo. Si he de serte sincero, lo sé… pero no me atrevo a afirmarlo porque estoy empezando a embelesarme con la belleza de tu colección de triciclos.

Por supuesto, no dejes de recordar la calculadora alimentada por energía centrípeta que un día nos unió, pero al fin y al cabo… qué más da? En serio! Siempre nos quedará la sobrasada de cabrón, aquella misma que en tiempos de guerra ostentaban las viejas roñosas que desfilaban balanceándose en mis ineptitudes hasta darse de bruces con hondas tristezas meta-cristianas.

No dejes que la tiña se apodere de tu páncreas! 
No dejes que los placebos se entremezclen con tus concavidades!
No!
De verdad!
No vale la pena ser lo que fuiste si un día soñaste que hubieses podido ser amiga de mi mechero de gasolina normal. 
Tuve uno de gasóleo de calefacción, pero el invierno pasado ardió, dejándome aturdido en la cuneta hasta que apareció aquel que tenía que aparecer en ese mismo instante, quien me regaló sus escasísimos bienes, a saber, una moneda de tres yenes, un carromato de bacon con nata y unos segundos de priapismo que me hicieron sentir tan feliz que tuve que partir todas las galletas a trocitos.

De modo que, para resumir un poco todo lo que se dijo en el tratado de la facción peninsular de Bangla-Desh, trataré de explicarme con toda la claridad que me permitan los chorizos que emergen de tus fosas nasales.

Para empezar a entenderlo todo debes abrir tu mente y dejar fluir a los cocodrilos que pastan bajo tus adorables amígdalas, y hecho esto, prestar atención a la conversación que tuve con un zapato londinense:

– Hola!
– Te conozco?
– Tú eres un zapato…
– Lo sé. Siempre lo he sabido. Y no me avergüenzo
– Pero estás hablando.
– Cierto…
– Pero los zapatos no hablan!
– Entonces qué haces hablándole a un zapato?
– Tienes razón, ya no te hablo.
– Antipático!
– Por qué me insultas?
– Porque no me hablas.
– Cómo quieres que te hable si eres un zapato?
– Eso no es motivo para ser desagradable.
– No habíamos quedado en que los zapatos no hablan?
– Quién ha dicho eso?
– Tú.
– No, yo he preguntado qué haces hablándole a un zapato.
– Y?
– Y nada, sólo era curiosidad. No todos los días se ve a un tipo hablando con un zapato.
– En eso tienes razón.
– Le das la razón a un zapato?
– Bueno, es un caso excepcional…
– Hablar con un zapato?
– Al menos lo es el hecho de que un zapato tenga razón.
– Qué?
– Qué de qué?
– No te he oído, acaba de pasar una mosca del vinagre.
– Y eso que tiene que ver?
– Es que soy de Londres.
– Acabáramos! No entiendo nada.
– Por qué te extrañas? Hay muchos zapatos en Londres.
– Y todos hablan?
– No, los zapatos no hablan.
– Pero tú hablas.
– Sí.
– Y eres un zapato.
– Sí, y de Londres. 
– Ya me lo habías dicho.
– Claro, pero tú no lo habías entendido.
– Y sigo sin entenderlo.
– Londres está en Inglaterra.
– Lo sé.
– Y en Inglaterra hay zapatos.
– Como en todas partes.
– Lo entiendes ahora?
– …
– Espera!
– Qué?
– Mi paraguas! 
– Qué?
– Había quedado con él para ir al cine.
– Al cine?
– Si… Quiere ver “Los paraguas de Cherburgo”. Dice que el protagonista está bueno.
– La película no está mal…
– Bueno, la verdad es que yo prefería ir a “Las Sandalias del Pescador”…
– Lógico.
– Hola!
– Hola, cari.
– Ejem… Hola!
– Sueles hablar con los paraguas?
– Oh, yo sólo hablaba con tu… novio?
– Hablando?
– Sí.
– Los zapatos no hablan. Y tú, te tengo dicho que no hables con desconocidos.
– Sí, cari.
– Vamos, no quiero perderme los créditos.
– Si, cari. Adiós, amigo.
– Adiós, zapato. Adiós, paraguas.
– Los paraguas no hablan.

Sólo espero que hayas sacado alguna conclusión porque lo cierto es que desde aquel día siento el corazón lleno de escarabajos, el hígado no me soporta y yo sólo tengo ganas de comer pipas con sabor a vichysoisse.
Al menos pude captar la moraleja que se escondía tras aquel argumento impagable que nunca pedí pero que tuve que soportar porque no tenía más remedio que coserme el forro de mi cajita de apagavelas al dorso de una estampa de San Nicolás del Puerto, tan guapo que era y sin embargo con el ano tan lleno de forúnculos. A él le rezo para que el amor sea, algún día, palabra esdrújula.

Extraído del bloc de notas rojo.

Dadá en Hostafrancs

•Sábado 4 octubre 2008 • 17 comentarios

No es precisamente la receta para construir poesía dadaísta de Tzara, pero servirá.
Me daba taaanta pereza ponerme a recortar revistas… Así que he agarrado un libro y he copiado la primera frase de la página derecha.

Corresponde a fragmentos de la novela “La aventura del tocador de señoras” de Eduardo Mendoza.

Mi más sentido pésame
Por Magnolio Arderiu

Fijó en mí su atención
En toda la mañana.
A colocar en su sitio
y salir de naja.

Y ella conducía
como era tal cual,
acompañando pasada la medianoche
otra madera noble de los peldaños.

La masiva presencia del realizador
¿Qué tonterías está diciendo?
Aguas bautismales… o freáticas
de su difunto padre.

Una simple cagarruta en el tablero de ajedrez
de mis antepasados, porque soy animista
¿Ha traído el coche?
¿Has cenado?

Una vez más pedí
Conque me hizo entrar en su piso.
Luego de repente
insistía en que me casara.

Yo me fui a estudiar al extranjero…
y se vaya a la mierda
para una visita familiar
hacía más de media hora.

No deben ustedes confundir
en el áfrica ecuatorial
poseíamos documentos altamente perniciosos
y este disfraz tan chungo te cae que ni pintado.

–Koniec–

Los Pitufos y las grandes conspiraciones

•Lunes 29 septiembre 2008 • 14 comentarios

En todo internet ya se habla de la faceta visionaria de Yvan Delporte (* 1928 – † 2007), editor y guionista de Éditions Dupuis y co-creador de los pitufos junto a Peyo.

Pero… ¿Por qué visionario? ¿Por qué poner a un guionista de comics infantiles (con todos los respetos, se entiende) casi al nivel de Julio Verne?

Veamos:

Durante décadas todo el mundo creyó que George A. Romero fue el precursor del subgénero del cine de zombies-infectados-caníbales-agresivos, que estableció un antes y un después en el cine de terror y dinamitó el personaje zombie creado por magia negra (y llevado al cine por Victor Halperin en “White Zombie”, con Bela Lugosi).

FALSO!

Sólo hay que echar un vistazo al álbum “Los pitufos negros” para darse cuenta de que Peyo y Delporte crearon el género, aunque en cómic, nueve años antes (1959) en la primera historia donde los Pitufos eran protagonistas absolutos.

pitufos negros

En ella, los pitufos se enfrentan a una amenaza que puede acabar con su pueblo: La mosca “Bzz”, que tiene más mala leche que la tsé-tsé, transmite una enfermedad que convierte en un pitufo negro y rabioso a todo pitufo a quien pica, y además todo pitufo infectado que muerda a otro pitufo se convertirá a su vez en un pitufo negro.

contagio

pagina

En la historieta vemos prácticamente todos los tópicos que han marcado el género zombie/infectado a lo largo de su historia, a saber, un contagio vírico (pienso sin ir más lejos en 28 días después) de origen desconocido (La noche de los muertos vivientes), el zombie capturado para experimentar con él, iniciativa que saldrá como el culo (El día de los muertos), el zombie pensante capaz de trazar estrategias (La tierra de los muertos vivientes, El regreso de los muertos vivientes) y así tantos otros.

ataque

La admiración que despierta en mí G. A. Romero, aún costándome horrores perdonarle las dos últimas entregas de su saga me impide afirmar que es un farsante, pero no puedo evitar preguntarme ¿Es posible que hubiese leído “los pitufos negros”?

¡Pero esto no termina aquí!

En 1970, Delporte y Peyo lanzaron “El Cosmopitufo” y a día de hoy resulta cuanto menos chocante su argumento, más aún si consideramos que su publicación fue un año después de la llegada del hombre a la luna.

cosmopitufo

Su sinopsis:

El Cosmopitufo es un soñador. Vive con la ilusión de alcanzar las estrellas, volar por el espacio a otro planeta, por lo que decide construir un cohete (a pedales, el muy inocente) que le hará salir de la atmósfera y viajar por el cosmos.

viñeta

cohete

Por supuesto, el Gran Pitufo (no “Papá Pitufo”, no jodamos) sabe de antemano que el invento jamás funcionará, por lo que para no desilusionar al Pitufo Soñador le narcotiza y con ayuda de todos los pitufos transporta el cohete a un paraje desértico y da a beber a toda la tribu un brebaje que les convertirá en unos seres distintos.

El pitufo soñador creerá que que ha viajado a otro planeta, sin darse cuenta de la farsa

droja

llegada

A estas alturas ya habréis adivinado que este argumento es una clarísima premonición de las dudas que recientemente han salido a la luz acerca de si el hombre había o no llegado a la luna.

Quizá Delporte jugase con ventaja al incluir de manera taimada esta duda conspiranóica en una historieta infantil, un medio al que difícilmente la NASA o el gobierno estadounidense prestarían atención, colando el mensaje de manera subliminal en la mente de millones de niños, los cuales años después pondrían en tela de juicio la veracidad de las imágenes que el 20 de julio de 1969 llegaron a todos los hogares del mundo.

Las preguntas son varias:

¿Cuántos habrán caído en la cuenta de que la duda vino inducida por los mismísimos pitufos?

¿Qué resortes psicológicos accionaría Delporte en su guión para penetrar en la mente de los niños y que la conspiración se activase con efecto retroactivo?

¿Calcularía Delporte el momento de su muerte para salir indemne de la conspiración?

¿Es en definitiva, el golpe perfecto contra los delirios de grandeza del ser humano?

Para que luego se ponga en duda el poder del cómic como medio de comunicación…

Fe de erratas: Leyendo la entrada que Ivanchu ha publicado el su Gruñiverso me he dado cuenta de que “los pitufos negros” se publicó en 1963 y no en 1959, que fue en realidad cuando aparecieron las primeras historias cortas de los pitufos antes de “los pitufos negros”, que fue sus primer album largo como personajes principales. Sorry!

JUAS!

•Viernes 26 septiembre 2008 • 3 comentarios

No tengo ni idea de quién ha hecho esto, pero lo que me he podido reir es poco.

No soy un gran seguidor del black metal pero tampoco hay que ser un entendido para saber que se trata de los Immortal.

immortal

Vaya tela 😀

Michael y Sarah

•Jueves 25 septiembre 2008 • 3 comentarios

Me encuentro algo aburrido, en un impasse entre trabajo y trabajo (se nota la crisis, cojones, tengo hasta tiempo para aburrirme) y me digo que voy a monear un ratito en Google.

El caso es que esta mañana, en el duermevela de ir de pie en el autobús sin un sólo microgramo de cafeína en este mi cuerpo “danone caducao”, he visto el enorme cartel del Teatre Victoria del Paralelo donde se anuncia el musical SpamAlot, basado en “Los Caballeros de la Mesa Cuadrada” de Monty Python. No es que no hubiese visto antes el cartel, claro, pero al ser la primera cosa interesante en la que he reparado hoy me ha dado ganas de investigar un poco acerca de este ENORME grupo cómico.

De modo que después de John Cleese y Terry Gilliam, le ha tocado el turno a Michael Palin.

En realidad no voy a hablar de él, para eso ya está la wikipedia o su mismo website.
El caso es que al buscar “Palin” sin “Michael” en Google sólo he obtenido resultados de Sarah Palin, la ogra fascista y ultrarreligiosa apadrinada por el carcamal fascista de McCain como candidata a la vicepresidencia de los USA.

No suelo hablar de política en el blog, y aunque parezca mentira, no voy a hacerlo ahora.
Es sólo que me ha resultado chocante que dos personas con el mismo apellido puedan ser tan sumamente opuestas.

Dejando aparte las cuestiones puramente políticas y económicas me hace gracia contrastar a estos dos personajes:

Michael estudió Historia Moderna.

Sarah, Dirección de empresas y ciencias políticas.

Eso es, rigor contra hipocresía.

Michael se dedica actualmente a escribir y realizar documentales sobre viajes, lo que me hace suponer que es, como mínimo, un ser respetuoso con el medio ambiente.

Sarah promueve la explotación de un yacimiento de petróleo y gas justo en medio del Refugio de la Vida Salvaje en Alaska, poniendo en peligro la fauna que ahí habita y también de la población nativa que de ella depende.
Además apoya la caza de lobos desde aviones y rechazó una moción para declarar al oso polar especie amenazada, por los problemas que podría suponer de cara a la explotación de gas y petróleo en la costa de Alaska, argumentando además que la calificación sería perjudicial para estos animales (por supuesto! Yo me pongo en la situación de un oso polar y, ciertamente, si viene un espabilao y me llama “animal amenazado” le suelto un zarpazo que lo arreglo, faltaría más!).

Conclusión: Respeto contra intereses y, otra vez, hipocresía.

Michael actuó dando vida a varios personajes en “La vida de Brian”, comedia de Monty Python en la que se ironizaba entre otras cosas sobre la hipocresía y el fanatismo religioso, además de sobre la anulación de la libertad de pensamiento y la banalización de supuestos “signos divinos”.
Esta película fue perseguida por varios grupos religiosos al ser considerada “herética y blasfema”.

Sarah es ultrarreligiosa, de hecho su campaña política está enfocada a las familias cristianas. Es contraria al aborto en cualquiera de sus supuestos y contraria también al matrimonio homosexual.

Conclusión: Humor inteligente contra fanatismo intransigente.

Michael, entre otros viajes, ha cruzado el Sahara, relacionándose amigablemente con sus habitantes. sólo una imagen:

sahara

Sarah apoyó la invasión de Iraq, alegando además que se trataba de una “Misión de Dios”. Además es miembro de honor de la Asociación Nacional del Rifle.

Conclusión: Paz contra beligerancia.

En definitiva, se podría hablar tanto de hipocresía para terminar hablando de Sarah Palin que casi ni vale la pena continuar.
La verdad es que me ha chocado que el mismo apellido encierre propósitos tan distintos, por mucho que Palin, por supuesto, no es apellido de soltera de “la yeti de Alaska”.
Total, casi se me hace lógico que la haya elegido McCain, ya que éste comparte apellido con otro famoso, pero esta vez sí que guarda estrecha relación porque el candidato John McCain me parece bastante…

Patata-patata.

Nota cultural de Septiembre 2008

•Martes 23 septiembre 2008 • 1 comentario

Si tenemos en cuenta que el exoesqueleto quitinoso de un Acerbus Petræ Cibicida (comepiedras verde) es capaz de soportar una presión de 500 nµ (nanojulios) recuperando inmediatamente su forma original llegamos a la conclusión de que estrujarle las pelotas a un avestruz rabioso no es lo más recomendable si se quiere ser cosmonauta.

Nota Cultural de Julio 2008

•Lunes 28 julio 2008 • 4 comentarios

Los más prestigiosos estudiosos de la Biblia han llegado a la conclusión de que al Evangelio según San Mateo le faltan páginas, cuyos manuscritos fueron extraviados durante el milagro de los panes y los peces. A falta de papel de periódico, pues tan difícil resultaba encontrar un quiosco en pleno desierto, era lo único decente para envolver los arenques.